martes, 26 de abril de 2016

Úlceras por presión (I)


Hola, buenos días!

Úlceras por presión (I)

Hoy os cuento las úlceras por presión. Es un tema en el que cada profesional lo trata muchas veces de manera distinta. Así que para empezar voy a intentar dejar claro el punto de partida. Cuando hablamos de lo mismo podemos medir y comparar.  Así que hoy voy a intentar dejar los conceptos básicos claros, como son el concepto de úlcera y los estadíos, grados o categorías.

Una úlcera por presión es una lesión localizada en la piel y/o en el tejido subyacente, por lo general sobre una prominencia ósea, como resultado de una presión, o presión en combinación con cizallamiento. También se asocian con las úlceras por presión un número de factores contribuyentes u otros factores confundidores; la importancia de estos factores todavía no se ha dilucidado.

Categoría/Estadio I: Eritema no blanqueante en piel intacta
La pérdida de espesor parcial de la dermis se presenta como una úlcera abierta poco profunda con un lecho de la herida entre rosado y rojizo, sin esfacelos. También puede presentarse como una ampolla intacta o abierta/rota llena de suero o de suero sanguinolento. Otras características: Se presenta como una úlcera superficial brillante o seca sin esfacelos o hematomas. Esta categoría/estadio no debería emplearse para describir desgarros de la piel, quemaduras provocadas por el esparadrapo, dermatitis asociada a la incontinencia, la maceración o la excoriación.

Categoría/Estadio II: pérdida parcial del espesor de la piel o ampolla
La pérdida de espesor parcial de la dermis se presenta como una úlcera abierta poco profunda con un lecho de la herida entre rosado y rojizo, sin esfacelos. También puede presentarse como una ampolla intacta o abierta/rota llena de suero o de suero sanguinolento. Otras características: Se presenta como una úlcera superficial brillante o seca sin esfácelos o hematomas. Esta categoría/estadio no debería emplearse para describir desgarros de la piel, quemaduras provocadas por el esparadrapo, dermatitis asociada a la incontinencia, la maceración o la excoriación.

Categoría/Estadio III: pérdida total del grosor de la piel (grasa visible)
Pérdida completa del grosor del tejido. La grasa subcutánea puede resultar visible, pero los huesos, tendones o músculos no se encuentran expuestos. Pueden aparecer esfácelos. Puede incluir cavitaciones y tunelizaciones.
Otras características: La profundidad de las úlceras por presión de categoría/estadio III varía según su localización en la anatomía del paciente. El puente de la nariz, la oreja, el occipital y el maléolo no tienen tejido subcutáneo (adiposo) y las úlceras de categoría/estadio III pueden ser poco profundas. Por el contrario, las zonas con adiposidad significativa pueden desarrollar úlceras por presión de categoría/estadio III extremadamente profundas. El hueso o el tendón no son visibles o directamente palpables.

Categoría/Estadio IV: pérdida total del espesor de los tejidos (músculo / hueso visible)
Pérdida total del espesor del tejido con hueso, tendón o músculo expuestos. Pueden aparecer esfacelos o escaras. Incluye a menudo cavitaciones y tunelizaciones. Otras características: La profundidad de la úlcera por presión de categoría/estadio IV varía según su localización en la anatomía del paciente. El puente de la nariz, la oreja, el occipital y el maléolo no tienen tejido subcutáneo (adiposo) y estas úlceras pueden ser poco profundas. Las úlceras de categoría/estadio IV pueden extenderse al músculo y/o a las estructuras de soporte (por ejemplo, la fascia, tendón o cápsula de la articulación) pudiendo provocar la aparición de una osteomielitis u osteítis. El hueso/músculo expuesto es visible o directamente palpable.

En EE.UU hay otras dos categorías adicionales como son:
Inclasificable/sin clasificar: Pérdida total del espesor de la piel o los tejidos - Profundidad desconocida 
Pérdida del espesor total de los tejidos donde la profundidad real de la úlcera está completamente oscurecida por esfácelos (amarillos, de color bronceado, grises, verdes o marrones) y/o escaras (de color bronceado, marrón o negro) en el lecho de la herida. Otras características: Hasta que se hayan retirado suficientes esfácelos y/o escaras para exponer la base de la herida, no puede determinarse su verdadera profundidad; pero será bien de Categoría/estadio III o IV. Una escara estable (seca, adherida, intacta, sin eritema o fluctuación) en los talones sirve como "cobertura natural (biológica) del cuerpo" y no debe ser eliminada.
Sospecha de lesión en los tejidos profundos – profundidad desconocida
Área localizada de color púrpura o marrón de piel decolorada o ampolla llena de sangre debido al daño de los tejidos blandos subyacentes por la presión y/o cizallamiento. Otras características: El área puede ir precedida por un tejido que es doloroso, firme o blando, más caliente o más frío en comparación con los tejidos adyacentes. La lesión de los tejidos profundos puede ser difícil de detectar en personas con tonos de piel oscura. Su evolución puede incluir una ampolla fina sobre un lecho de la herida de coloración oscura. La herida puede evolucionar y llegar a cubrirse por una fina escara. Su evolución puede ser rápida y puede exponer capas adicionales de tejido, incluso aunque se la trate médicamente.

Te deseo un buen día!

“Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.”
Dalai Lama






Caídas

Hola, buenos días!

Caídas

La incidencia  depende del lugar donde se encuentre el anciano. En el domicilio se producen 0,5 caídas por persona y año, el 5% de las cuales causan lesiones que requieren hospitalización en el 50% de los casos. En el medio hospitalario, la incidencia es de 1,5 caídas/cama y año, y se relaciona con la gravedad de la enfermedad, el motivo de ingreso y la utilización de fármacos. La caída puede ocasionar complicaciones significativas en el 13% de los casos. En el medio residencial, la incidencia es de dos caídas/cama y año, de las cuales el 10%-25% provoca lesiones y el 2,4% implica fracturas. Aproximadamente el 30% de los mayores de 65 años independientes sufren una caída al año. El porcentaje asciende en el caso de los mayores de 75 años hasta el 35% y alcanza hasta el 50% en los mayores de 80 años. 
Las caídas se dividen según etiología en:
Caídas accidentales. Constituyen el 37% de las caídas. Habitualmente, los accidentes ocurren en presencia de una situación subyacente que incrementa la posibilidad de que se produzcan. Los riesgos ambientales pueden ser suelos resbaladizos por la presencia de agua u orina, de abrillantamiento, pulido o encerado, alfombras de pelo alto o rugosidades, iluminación excesivamente intensa, inadecuada o escasa, ausencia de barras o asideros o taza de baño muy baja y escaleras con ausencia de pasamanos.En el hospital y en la residencia, el lugar más frecuente de caídas es la habitación, sobre todo al lado de la cama, mientras el paciente se acuesta o se levanta. Las caídas ocurren en las primeras semanas de ingreso. Las actividades asociadas con mayor frecuencia a caídas son el traslado hacia la cama (acostarse o levantarse), la silla o el baño, coger objetos del suelo, bajar escaleras, superficies resbaladizas, realización de actividades peligrosas como deportes, subirse en sillas, etc. 
Caídas sin síncope. El 20%-25% de las caídas ocurre sin accidentes ni síncopes. Las enfermedades que producen deterioro sensorial, neurológico, cognitivo o musculoesquelético incrementan el riesgo de caídas. El factor de riesgo cardiovascular más frecuente es la hipotensión ortostática, que puede ser asintomática en el 20% de los ancianos. Existen varias situaciones en las que se puede hacer sintomática. Entre ellas figuran estados de bajo gasto cardíaco, disfunción del sistema nervioso autónomo, deterioro del retorno venoso, permanencia en cama y utilización de determinados fármacos. Existe una correlación directa entre el número de fármacos y la frecuencia de caídas. Los sedantes, al disminuir los reflejos y el sensorio, son los que se asocian más a menudo a caídas. Otros grupos farmacológicos incluyen: diuréticos, hipotensores, antagonistas del calcio, hipoglucemiantes, nitratos, barbitúricos y antidepresivos tricíclicos. Los aminoglucósidos, la furosemida, el ácido acetilsalicílico y la quinidina afectan al sistema vestibular y, por este mecanismo, favorecen las caídas. 
Caídas con síncope. Los síncopes causan el 1% de todas las caídas. El 50% de ellos es de origen cardiovascular. Las arritmias sólo causan síncopes y caídas cuando se asocian a situaciones de bajo gasto. Otras causas cardíacas son infarto agudo de miocardio de presentación atípica, miocardiopatía hipertrófica y estenosis aórtica. Entre las causas de síncopes vasovagales, de incremento del tono vagal con bradicardia e hipotensión, se encuentran la tos, la micción, la hiperventilación y la defecación. 
Los traumatismos ocurren en el 40%-75% de las caídas, aunque en su mayoría son de escasa intensidad y no requieren actuación médica. Los más intensos pueden causar fractura de cadera, columna vertebral y costillas. La incidencia de fractura de cadera alcanza el 5% en personas mayores de 65 años y es la lesión que con mayor frecuencia (80% de las fracturas del anciano) requiere hospitalización. El 25% de los pacientes fallece en los siguientes 6 meses, y el 60% de los que sobreviven presenta disminución importante de la movilidad y el 25% permanece con dependencia funcional.
Recuerda que el mejor tratamiento contra las caídas es la prevención de las mismas.

Te deseo una buena tarde!

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.”
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.


Incontinencia urinaria

Hola, buenas tardes!

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria se puede definir como la pérdida involuntaria de orina que puede demostrarse de forma objetiva que suele llevar a un problema de higiene y, en muchas ocasiones, retracción o reprobación social. Su incidencia en ancianos que viven en la comunidad es del 5%-10%, en pacientes hospitalizados del 35% y en residencias alcanza al 50% de la población.
Los cambios en la función vesical que se atribuyen a la edad se incluyen: menor capacidad de la vejiga, aumento del volumen residual, contracciones desinhibidas de la vejiga y disminución de la longitud funcional de la uretra. 
Hay fármacos que pueden provocar incontinencia. Los diuréticos (polaquiuria, urgencia miccional, poliuria), hipnóticos (sedación, inmovilidad, delirio), antipsicóticos (sedación, parkinsonismo, inmovilidad, delirio), antidepresivos (sedación, propiedades anticolinérgicas), calcioantagonistas (retención urinaria), anticolinérgicos (impactación fecal, delirio, retención urinaria) y opiáceos (impactación fecal, delirio, retención urinaria) son los fármacos más comúnmente relacionados con la incontinencia urinaria. 
Tipos de incontinencia:
Incontinencia de urgencia. También conocida como inestabilidad del detrusor, es el tipo de incontinencia urinaria más frecuente (65% de los casos) entre las personas mayores. Esta incontinencia se produce cuando las contracciones no inhibidas del detrusor superan la resistencia de la uretra. Hay pérdida de pequeñas cantidades de orina. Los ancianos presentan urgencia súbita de orinar y un residuo posmiccional inferior a 50 mL. Las causas suelen se defectos en la regulación por parte del SNC, obstrucción del tracto urinario inferior, afección orgánica vesical e inestabilidad idiopática. La hiperactividad del detrusor con deterioro de la contractilidad, entidad descrita recientemente, es desde el punto de vista urodinámico un subtipo de inestabilidad del detrusor. Es una causa de incontinencia urinaria preponderante entre los ancianos ingresados. 
Incontinencia por rebosamiento. Ocurre cuando la presión de llenado vesical excede a la uretral, pero sólo con grandes volúmenes de orina dentro de la vejiga. Suele corresponder a la etapa final de la obstrucción del tracto urinario inferior y se caracteriza por un residuo posmiccional superior a 100 mL. Los síntomas más frecuentes son dificultad para iniciar la micción, sensación de micción incompleta, episodios de retención urinaria y, en ocasiones, ausencia de deseo miccional. Los escapes de orina suelen ser de escaso volumen. Para iniciar la micción hay que recurrir a incrementar la presión abdominal. Dentro de este grupo se puede incluir el diagnóstico urodinámico de detrusor acontráctil. Suele asociarse a lesiones neurológicas tipo accidente vascular cerebral, neuropatía diabética o tumoraciones del centro sacro. Clínicamente se manifiesta con síntomas obstructivos, aunque algunos pacientes pueden referir polaquiuria. Incontinencia de estrés. Se produce cuando el aumento de presión intraabdominal supera la resistencia uretral, lo que permite la expulsión de pequeñas cantidades de orina. Entre sus causas se incluyen el déficit de estrógenos, la debilidad de los músculos pelvianos, la debilidad del esfínter uretral y la obesidad. Existen pequeñas pérdidas de orina después de la tos o de un acceso de risa. El residuo posmiccional es mínimo. 
Incontinencia funcional. En este tipo de incontinencia, la función del tracto urinario inferior se encuentra conservada, pero existen situaciones externas que precipitan la incontinencia. Por ejemplo, un deterioro en la movilidad o una demencia en estadio grave en la que el anciano es incapaz de alcanzar el lavabo para orinar. Existen situaciones variadas que contribuyen a este tipo de incontinencia, entre ellas: depresión, hostilidad, alteraciones musculoesqueléticas, ausencia de iluminación en la habitación, etc. 
No olvides que bebes ser cuidadoso en el trato con el paciente, “hacerse pis encima siempre es vergonzoso”. Trata al paciente con privacidad y respeto.

Un fuerte abrazo!

“Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe, solo vive intensamente. Antes de hablar, escucha. Antes de escribir, piensa. Antes de herir, siente. Antes de rendirte, intenta. Antes de morir, vive.”
William Shakespeare


jueves, 21 de abril de 2016

Geriatría (I)

Hola, buenos días!

Geriatría (I)

Definiciones

Se denomina gerontología al estudio del proceso de envejecimiento en todos sus aspectos. Incluye desde investigaciones de biología molecular hasta estudios socioeconómicos o sobre las consecuencias de la jubilación. El término fue utilizado por primera vez por Metchnikoff en 1901 en su libro “La naturaleza del hombre: estudios de una filosofía optimista”. Tal y como se desprende de su propia definición, los estudios gerontológicos pueden establecerse desde muy diversos prismas, abarcan diferentes ciencias y son, por ello, multidisciplinares.
La investigación gerontológica incluye investigación en tres grandes áreas: a) los mecanismos implicados en el proceso de envejecimiento de los individuos y posibilidades de actuar sobre ellos (biogerontología); b) los aspectos más directamente relacionados con la salud (gerontología clínica o geriatría), y c) las cuestiones relacionadas con las ciencias sociales y del comportamiento.
La geriatría se define como la rama de la medicina que estudia los aspectos clínicos, preventivos, terapéuticos y sociales del anciano, en situación de salud o de enfermedad. Incluye aspectos relativos a la mayor parte de las disciplinas clínicas y es una parte de la gerontología. En 1909, Nascher utilizó por primera vez el término «geriatría» para referirse a la parte de la medicina relativa a la vejez y sus enfermedades. Sólo a partir del final de los años treinta, cuando la Dra. Majorie Warren, en el West Middlesex de Londres, demostró que la toma en consideración del factor edad en la asistencia específica a determinados ancianos mejoraba la morbilidad y la mortalidad. 
La Enfermería geriátrica se ocupa de la valoración de las necesidades de las personas ancianas, la planificación y la implementación de los cuidados de enfermería para satisfacer esas necesidades, y de la evaluación de la eficacia de dichos cuidados en el logro y mantenimiento de un nivel de bienestar acorde con las limitaciones impuestas por el proceso de envejecimiento.

Pasa un buen día!

“Tienes que dar el 125 por ciento. Pon el corazón y el alma en ello; aprende a tener una actitud positiva y ganadora. No aceptes la derrota, pero aprende de ella.”
Magic Johnson


Esquizofrenia (V)


Hola, buenas tardes!

Esquizofrenia (V)

El tratamiento de la esquizofrenia es farmacológico en la fase aguda y de mantenimiento de la enfermedad, complementado con intervenciones psicosociales en etapas posteriores (psicoterapia individual, rehabilitación cognitiva, habilidades sociales, etc.). 
Los antipsicóticos son los principales fármacos. El tratamiento conlleva una clara mejoría de su sintomatología en el 70% de los pacientes, mientras que el 30% mejoran poco y, de ellos, un 10% no mejoran. 
Todos los antipsicóticos actúan bloqueando el receptor D 2 de la dopamina (1ª generación o clásicos o típicos) o los receptores de de dopamina y serotonina (2ª generación o modernos o atípicos). El bloqueo dopaminérgico produce efectos extrapiramidales y aumento de la secreción de prolactina. 
La sedación es el efecto secundario más frecuente, más pronunciado al inicio del tratamiento. Se aborda con una disminución de la dosis y  dosis nocturna. 
Los efectos anticolinérgicos (10%-50%), como sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento y taquicardia, mejoran con la continuidad del tratamiento. 
Los efectos extrapiramidales agudos, dependientes de la dosis y reversibles, son:
Parkinsonismo (20%). Rigidez, bradicinesia y temblor. Se trata con fármacos anticolinérgicos: biperideno 4-8 mg/día, trihexifenidilo 5-10 mg/día.
Distonía (10%). Contracción muscular sostenida, puede afectar diferentes grupos musculares: cuello (tortícolis), ojos (crisis oculógiras) o lengua. Más frecuente con uso de antipsicóticos como el tipo haloperidol en administración intramuscular. Tratamiento: anticolinérgicos (biperideno 5 mg/i.m.). 
Acatisia (20%-25%). Sensación de inquietud motora que obliga a moverse constantemente e impide permanecer sentado. Tratamiento: reducción de dosis de antipsicótico y/o adición de benzodiazepinas o betabloqueantes. 
Síndrome neuroléptico maligno (0,2%-2,4%). Alteración del nivel de conciencia y rigidez, hipertermia y alteraciones autonómicas (taquicardia, hipertensión). Se asocia a leucocitosis y aumento de las CK. Tratamiento: suspensión del fármaco, medidas de soporte (rehidratación, antipiréticos, bicarbonato, etc.) y administración de bromocriptina (agonista dopaminérgico) o dantrolene (relajante muscular). 
La discinesia tardía es un trastorno del movimiento involuntario en forma de movimientos coreicos, atetósicos o estereotipados. Tiene una prevalencia del 4% por año de tratamiento con los antipsicóticos de primera generación. La zona  muscular más afectada es la orofacial. Puede ser irreversible. Se debe disminuir la dosis de antipsicótico o sustituirlo. 
Otros efectos secundarios son: hiperprolactinemia (amenorrea, galactorrea), aumento de peso, disminución del umbral convulsivo, fotosensibilidad cutánea, disfunciones sexuales, alteraciones oculares (como la retinitis pigmentaria) y arritmias cardíacas. 
El síndrome metabólico ha sido asociado a un número importante de pacientes tratados con antipsicóticos de segunda generación, en especial clozapina, olanzapina, quetiapina y risperidona. Es de particular importancia la agranulocitosis, que se da en el 1% de los pacientes tratados con clozapina, por lo que es necesario realizar hemogramas de control.
A pesar de la eficacia de la farmacoterapia para los síntomas positivos, el déficit cognitivo y social necesita un tratamiento psicológico y rehabilitador: entrenamiento en habilidades sociales, rehabilitación cognitiva y terapia familiar y psicoeducación, que ayuda a reducir la emoción expresada familiar y la tasa de recaídas y mejora el funcionamiento social del paciente.

Un fuerte abrazo!

“La perseverancia puede cambiar un fracaso en un extraordinario logro.”
Matt Biondi (1965). Nadador estadounidense, que participó en tres Juegos Olímpicos y ganó once medallas, ocho de ellas de oro.


martes, 19 de abril de 2016

Esquizofrenia (IV)

Hola, buenos días!

Esquizofrenia (IV)

Según la presentación clínica se han descrito varios tipos de esquizofrenia. Pero, en la actualidad, el DSM-V ya no usa estos subtipos, pero sí que están en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CÍE-10). La mayoría de los profesionales de salud mental lo siguen utilizando así que voy a describirlas. También ha habido publicaciones de otros subtipos que nombraré. 
Los tipos de esquizofrenia están definidos por los síntomas que predominan en la evaluación del paciente con esquizofrenia y es frecuente que el cuadro incluya síntomas que son característicos de más de un subtipo.
Tipos de esquizofrenia:

• Esquizofrenia paranoide. La característica principal del tipo paranoide de esquizofrenia consiste en la presencia de claras ideas delirantes y alucinaciones auditivas sin claras alteraciones en la afectividad, en el lenguaje y sin mostrar un comportamiento catatónico asociado. Fundamentalmente, las ideas delirantes son de persecución, de perjuicio o ambas, pero también puede presentarse ideas delirantes con otra temática (de grandeza), aunque suelen estar organizadas alrededor de un tema coherente. También es habitual que las alucinaciones estén relacionadas con el contenido de la temática delirante. Los síntomas asociados incluyen ansiedad, ira, retraimiento y tendencia a discutir. El inicio tiende a ser más tardío que en otros tipos de esquizofrenia (20-30 años) y las características distintivas pueden ser más estables en el tiempo.
• Esquizofrenia desorganizada o hebefrénica. Las características principales del tipo desorganizado de esquizofrenia son el lenguaje desorganizado, el comportamiento desorganizado y unas alteraciones en las emociones marcadas. Se caracteriza porque hay una regresión importante hacia un comportamiento primitivo, desinhibido y desorganizado. Suele ser de inicio temprano (antes de los 25 años). Puede haber ideas delirantes y alucinaciones, pero no suelen estar organizadas en torno a un tema coherente. Las características asociadas incluyen muecas, manierismos y otras rarezas del comportamiento. Habitualmente, este subtipo está asociado a un inicio temprano y a un curso continuo. Históricamente, y en otros sistemas clasificatorios, este tipo se denomina hebefrénico.
• Esquizofrenia catatónica. La característica principal del tipo catatónico de esquizofrenia es una marcada alteración psicomotora que puede incluir inmovilidad, actividad motora excesiva, negativismo extremo, mutismo o peculiaridades del movimiento voluntario. Aparentemente, la actividad motora excesiva carece de propósito y no está influida por estímulos externos. Puede haber desde el mantenimiento de una postura rígida en contra de cualquier intento de ser movido hasta una adopción de posturas raras o inapropiadas. Para diagnosticar este subtipo, el cuadro debe cumplir en primer lugar todos los criterios para la esquizofrenia y no ser más explicable por otras causas u enfermedades. Fue habitual hace décadas y ahora es rara. Al parecer por las enfermedades del sistema nervioso central no tratadas en épocas anteriores.
• Esquizofrenia residual. El tipo residual de esquizofrenia debe utilizarse cuando ha habido al menos un episodio de esquizofrenia, pero en el cuadro clínico actual no es acusada la existencia de ideas delirantes, alucinaciones, comportamiento o un lenguaje desorganizado, sobresaliendo principalmente los síntomas negativos (aislamiento emocional, social, pobreza del lenguaje, falta de interés..).
• Esquizofrenia indiferenciada. Se define cuando una esquizofrenia no reúne los criterios de los subtipos anteriores o presenta varios de ellos se le llama indiferenciada.
• Esquizofrenia simple: la esquizofrenia simple constituye uno de los subtipos de la esquizofrenia donde los síntomas positivos (delirios y alucinaciones) son mínimos destacando otras alteraciones. Se caracteriza por un deterioro insidioso de las funciones mentales y del afecto emocional (inhibición psicomotriz, falta de actividad, embotamiento afectivo, pasividad y falta de iniciativa, empobrecimiento de la calidad o contenido del lenguaje, comunicación no verbal empobrecida, deterioro del aseo personal y del comportamiento social..) durante más de un año pero sin los síntomas positivos propios de la psicosis. Todos estos posibles síntomas suponen un empeoramiento significativo de la actividad laboral o académica y alteraciones en las relaciones personales. Son personas con un bajo rendimiento social. A veces, el diagnóstico no se realiza porque el paciente no acude al psiquiatra.

También se han clasificado muchos tipos a lo largo de la historia en distintos países. Como por ejemplo:
Bouffée delirante (psicosis delirante aguda). Es una esquizofrenia con tres meses de síntomas que ahora se denomina trastorno esquizofreniforme (menos de 6 meses de síntomas). Se sabe que el 40% desarrollará esquizofrenia.
Latente. Se usaba para los pacientes con trastorno límites, esquizofrenia o esquizotípicos. 
Oniroide. Se refiere a los pacientes que se comportan como inmersos en un sueño. Sus alucinaciones y delirios le partan totalmente de la realidad.
Parafrenia. El concepto se asemeja al de tipo paranoide. Con alucinaciones y delirios bien sistematizados.
Hay muchos más tipos que se refieren al inicio temprano, tardío, etc,. Espero que hayas aprendido algo más de esta enfermedad. 

Bueno, pasa un buen día!

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”
Benjamin Franklin


Esquizofrenia (III)

Hola, buenas tardes!

En la publicación de la quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V, 2013) la nueva categoría diagnóstica en la que se recoge la esquizofrenia, se titula “Trastorno del Espectro Esquizofrénico y otros Trastornos Psicóticos”. En esta clasificación se engloban otros trastornos aparte de la esquizofrenia.
Los criterios para diagnosticar a un paciente de esquizofrenia son:
A. Dos (o más) de cada uno de los síntomas siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte significativa del tiempo durante un periodo de un mes (o menos si se trató con éxito). Al menos uno de ellos a de ser 1, 2 ó 3
1. Delirios.
2. Alucinaciones.
3. Discurso desorganizado.
4. Comportamiento muy desorganizado o catatónico.
5. Síntomas negativos (expresión disminuida o abulia-falta de voluntad-).
B. Durante parte significativa del tiempo el inicio del trastorno , el novel de funcionamiento en uno o más ámbitos principales, como el trabajo, las relaciones interpersonales o el círculo personal, está muy por debajo del nivel alcanzado antes del inicio.
C. Los signos continuos del trastorno persisten durante un mínimo de seis meses. Este periodo debe incluir un mes de síntomas del criterio A.
D. Se ha descartado trastorno esquizoafectivo y el trastorno depresivo o bipolar con características psicóticas.
E. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o una afección médica.
F. Si existen antecedentes de una trastorno del espectro autista o un trastorno de comunicación de inicio en la infancia, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se hace si los delitos o alucinaciones son notables, además de tener otros síntomas para la esquizofrenia al menos un mes (o menos si se trató con éxito).
 
Aunque se sigue haciendo uso de los su tipos de la esquizofrenia, ya no hay subtipos. Sólo se especifica si hay catatonia, síntomas positivos o negativos y episodio único o múltiples.
Pero recuerda que el CIE-10 sí que las clasifica. Las veremos mañana.

Un fuerte abrazo!!

“Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente.”
Franklin D. Roosevelt (1882-1945) Político estadounidense.